“La evolución en la conflictualidad nos incita a revisar nuestro concepto global de seguridad” porque, a pesar de la “pertinencia, importancia y eficacia de los medios de arreglo pacífico de conflictos y diferendos, nada es mejor que una política de prevención y de anticipación de estos conflictos”, afirmó el representante permanente del Reino ante la ONU, el embajador Mohamed Loulichki.
El embajador intervenía en un debate organizado por el Consejo de Seguridad sobre el “Mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional: la optimización de utensilios de la diplomacia preventiva en África”.
En este contexto, preconizó “la instalación en el seno de la Organización mundial de una cultura de prevención”, sugiriendo “reforzar cualitativamente la Unidad de Mediación del Departamento de Asuntos Políticos” de la ONU por el establecimiento en el seno del secretariado (general) de un “Grupo de Alto Nivel encargado de la prevención de los conflictos” y sobre el terreno de “un mecanismo de alerta precoz”.
Este grupo de alto nivel comprendería alrededor del secretario general de Naciones Unidas, los responsables de los departamentos político, operacional y humanitario.
En cuanto al sistema “de alerta precoz” ardientemente defendido por Marruecos, Loulichki explicó que este mecanismo, que Naciones Unidas podría desarrollar a través de sus presencias sobre el terreno, permitiría detectar ciertos factores y contenerlos antes de que puedan degenerar.
En este contexto, prosiguió el embajador, un esfuerzo deberá ser desplegado en el ámbito de la formación de los funcionarios de la ONU, llamados a analizar las situaciones de conflicto y a contribuir a su gestión, con el fin de usarlos para comprender mejor las realidades del terreno e integrar las complejidades y las sensibilidades que caracterizan los conflictos y los diferendos de los que se hacen encargo.
Al referirse al papel jugado por Marruecos para contribuir a la paz en África, el embajador recordó el apoyo activo prestado por el movimiento de liberación auténtica, los esfuerzos de mediación llevados a cabo para contener los diferendos bilaterales y la participación de las Fuerzas Armadas Reales desde un medio de siglo en las operaciones de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas.
Por otra parte, subrayó que esta implicación de Marruecos a nivel de la diplomacia pacificadora y preventiva se prolonga por una cooperación sur-sur concreta y dirigida, que responde a las necesidades de los países africanos concernidos y a sus prioridades nacionales de reconstrucción de desarrollo.