"Los retos contiguos a la consolidación de la paz son moderados en comparación con los costes de los conflictos y no podrían ser ganados sin el apoyo político, moral y financiero de los Estados, y, en particular, de los Estados vecinos que deben ante todo ajustarse a los imperativos de la buena vecindad y la solución pacífica de los diferendos, condiciones sine qua non para la promoción de las relaciones amistosas, garantes de la instauración de la seguridad regional y de una paz duradera”, afirmó el embajador.
Loulichki, quien se expresaba en un debate del Consejo de Seguridad sobre el tema “La Consolidación de la Paz post-conflicto”, abogó además por unas medidas susceptibles de garantizar la eficacia estructural, organizativa y operativa de la Comisión de la Consolidación de la Paz.
El Reino “en tanto que miembro de la Comisión de la Consolidación de la Paz destaca la necesidad de fortalecer el papel de este órgano y de tomar las medidas susceptibles de garantizar la eficacia estructural, organizativa y operativa, incluida la financiación del Fondo de Consolidación de la Paz”, dijo.
El embajador añade, la transformación de la conflictualidad impone a la ONU una revisión continua de su modus operandi en cuanto al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales habida cuenta de la multdimensionalidad de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz y la fragilidad de la fase de consolidación de la paz.