Marruecos está convencido de que al imaginar una gobernanza regional reformada, el Mediterráneo propondrá una nueva visión de la mundialización, afirmó El Fassi en la apertura de las jornadas de estudios sobre el partenariado euro-mediterráneo organizadas por el grupo PPR (Partido Popular Europeo) en el Parlamento Europeo.
El primer ministro, quien trataba el tema «reconstruir un fuerte partenariado en Mediterráneo: una respuesta a la crisis en el mundo árabe y en el Norte de África”, abogó a este respecto por una visión que “privilegie los valores de la regulación regional, las virtudes de la proximidad geográfica y que colocará, sobre todo, al ser humano en el centro de los esquemas de partenariado y de cooperación”.
Marruecos está “convencido de que el futuro del Mediterráneo, el destino de nuestros pueblos y su esplendor pasan por el despliegue de un nuevo impulso de solidaridad y de partenariado entre las dos orillas del Mediterráneo”, insistió.
Al evocar las “profundas evoluciones” que vive la región, El Fassi observó que “los grandes movimientos que viven los países árabes, desde los principios de este año, son portadores de una inmensa esperanza de renovación ciudadana, de aspiración democrática, de apertura económica y de desarrollo humano”.
“Esta formidable ola que está viviendo nuestra región debe ser apoyada, ayudad y fomentada por un nuevo enfoque colaborativo, más visionario, más ambicioso y más solidario”, dijo subrayando “la extensión de la agenda euro-mediterránea y la importancia del reto regional” así como “el gran potencial que abarca este partenariado”.
El primer ministro subrayó, sin embargo, que la ambición acariciada a este respecto no podrá ser concretizada sin la instauración de un clima de paz, de seguridad y de estabilidad en la región, puniendo el acento sobre la necesidad de un arreglo definitivo a la cuestión palestina a través de la creación de un Estado palestino independiente y viable con Al Qods como su capital.
Tratándose de las perspectivas de desarrollo de las cooperaciones reforzadas en el plano subregional, especialmente a nivel de la Unión del Magreb Árabe, El Fassi reiteró el compromiso de Marruecos “por un relanzamiento creíble y serio de la unidad magrebí y por la construcción de un futuro común, fundado en el respeto de la soberanía, la integridad territorial de los Estados y la buena vecindad”.
El primer ministro afirmó que Marruecos exhorta “las otras partes a responder a los llamamientos del Consejo de Seguridad y comprometerse a favor de un arreglo político al diferendo artificial relativo a su integridad territorial sobre la base de una amplia autonomía para la región del Sahara”.
Para Abbas El Fassi, “el objetivo de erigir el Mediterráneo como polo competitivo y atractivo debería, de manera global, pasar por la inclusión de las economías de la orilla sur en la estrategia de Lisboa, la concepción de una variante mediterránea para la Política Agrícola Común, y la extensión, caso por caso, de algunas políticas comunes sectoriales aplicadas en el marco de la investigación-desarrollo y la economía del conocimiento”.
A continuación, el primer ministro trató los retos multidimensionales relativos al “aspecto medioambiental” antes de subrayar, en lo que concierne la dimensión humana, la necesidad de “evaluar el aspecto migratorio según un enfoque que implica, a pie de igualdad, los países de origen, de transito y de acogida, y que se articule sobre la responsabilidad compartida, la solidaridad y el co-desarrollo”.