Con motivo de la celebración, ayer jueves en Rabat, del Consejo del Gobierno, varios ministros evocaron el caso de la red de evangelistas que actuaban en Marruecos y la expulsión de residentes extranjeros que fueron culpados por actividades de proselitismo hacia niños de temprana edad.
Tras una campaña mediática llevada a cabo por algunos círculos después de la expulsión de un grupo de extranjeros por proselitismo, el gobierno subrayó que trata con rigor y firmeza toda persona que no respeta las leyes nacionales, y al mismo tiempo vela por garantizar un buen acogida y una calurosa hospitalidad a todos sus visitantes a todos los extranjeros residentes en el Reino, afirmó el ministro de Comunicación, portavoz del gobierno, Khalid Naciri durante una rueda de prensa al término del consejo del gobierno.
Marruecos, por la fuerza de la constitución y de la ley, es una tierra de apertura, tolerancia y libertad para todas las confesiones, en especial, las monoteístas, agregó Naciri, destacando que el Reino no garantiza únicamente la libertad de culto, sino también la edificación de lugares de oración para cristianos y judíos, así como el ejercicio de sus ritos en toda libertad y respeto.
Naciri, añadió que el ministro del Interior, Taïb Cherkaoui, presentó, durante el consejo, todas las explicaciones necesarias acerca de este caso, notando que las investigaciones llevadas a cabo por le servicios competentes, tras las quejas de los ciudadanos y de los padres de los niños víctimas de proselitismo revelaron que las actuaciones de las personas expulsadas están en contra de la ley, porque se inscriben claramente en el marco de la explotación de la situación económica y social de personas pobres.
El número de las personas expulsadas, tras la aplicación del procedimiento en vigor, se eleva a 27 (16 de ellos actuaban en Ain Leuh) precisó, agregando que son de nacionalidades surcoreana, brasileña, holandesa, surafricana, canadiense, egipcia, inglesa, neozelandesa, estadoudinense y nigeriana.