En una entrevista exclusiva publicada el domingo por Washington Post, Mustapha Salma insistió en que "la única solución lógica, justa y definitiva consiste en la autonomía en el Sahara, un arreglo que toma en consideración los intereses de los países de la región".
En este sentido, subrayó que "el único arreglo posible, que sea conforme a la legalidad internacional, pasa por una solución política consensual que satisface todas las partes".
En lo que atañe a su última estancia en Marruecos para visitar sus próximos en Smara, Mustapha Salma confió que pudo constatar de cerca “la realidad y la apertura democrática” en el Reino, “una realidad que me llevo a reflexionar sobre un conflicto que duró mucho tiempo, para llegar a la conclusión de que la independencia no puede ser la solución, entre otras cosas, por el mero hecho de que conlleva divisiones entre los saharauis”.
Durante una rueda de prensa en Smara, prosiguió, “expresé estas convicciones, a raíz de las cuales fue acusado por el polisario de ser un traidor”, añadiendo que cuando quería regresar a los campos de Tinduf para defender el plan marroquí de autonomía, fue secuestrado por las milicias de los separatistas y puesto en detención aislada en pleno desierto, durante 71 días, los ojos vendados y las manos esposados.
Tras haber sido sometido a interrogatorios agresivos durante varias semanas por los carceleros del polisario, estos últimos “me dijeron que no podía regresar a los campos de Tinduf, privándome de ver a mi propia familia, conforme a directrices que habían recibido de las autoridades argelinas”.
Washington Post recuerda, en este sentido, que el secuestro de Mustapha Salma “había levantado una ola de protestas internacionales expresadas por las Naciones Unidas y las ONGs de los derechos humanos” especialmente.
“Hoy, lamenta, estoy exiliado lejos de mi familia que está en los campos de Tinduf sin documentos de viaje, como el conjunto de las poblaciones secuestradas, que no pueden así abandonar el territorio argelino”, lanzando un llamamiento a las organizaciones internacionales de los derechos humanos para que ejerzan presiones sobre las autoridades argelinas y el polisario con el fin de poner fin a su calvario.
Cada persona, denuncia Mustapha Salma, que abandona los campos de Tinduf sin aval de los separatistas es considerado “como un traidor y corre el riesgo de pasar veinte años de detención arbitraria”, recordando que por haberse atrevido a expresar su derecho a la libre expresión de sus opiniones fue objeto de peores exacciones por parte de las milicias del polisario.
Más allá de su calvario personal, prosiguió Washington Post, Mustapha Salma “siente que la marginalización de la juventud en los campos, convirtió estos últimos en un entorno favorable para las actividades de los grupos extremistas y redes de traficantes de drogas”, destacando la “centralidad” de la cuestión del Sahara debido a los intereses de los países de la región.
“Aparece claramente que la inacción tendrá como consecuencia hacer perdurar el exilio de Mustapha Salma y exacerbará los sufrimientos de las poblaciones en los campos de Tinduf, en el momento en que la región corre el riesgo de convertirse en un mantillo fértil para el terrorismo”, advirtió Washington Post.