En un artículo parecido en el último número de la revista "Les cahiers du plan" (los cuadernos de planificación), publicado por el Alto Comisionado para la Planificación (HCP, por sus siglas en francés), Lahlimi subrayó que “los proyectos puestos en marcha en los dominios de la energía renovable y la industria, especialmente la que Marruecos tiene ventajas comparativas ciertas como las industrias del automóvil, la aeronáutica, industrias metalúrgicas, industrias químicas y la agroindustria, son anunciadores de esta nueva inflexión del modelo de crecimiento”.
Los nuevos resultados en términos de inversión, crecimiento económico y desarrollo humano reflejan una ruptura con el modelo de desarrollo anterior particularmente marcado por los estigmas de una economía administrada y ampliamente protegida, destacó en este artículo titulado “Enfoque del empleo y del paro en Marruecos y sus determinantes estructurales y políticos en un contexto de transición”.
En este marco, la tasa de inversión pasó del 24,8 % en 1999 a 34,1 % en 2010, y el crecimiento económico, que registró 2,2 % durante el decenio 90, alcanzó 4,8 %, agregó, notando que la tasa de desempleo nacional bajó de casi un 5 %.
El mismo añadió que los sectores de agricultura, construcción y las obras públicas (BTP) y los servicios, que participan con 80 % en el valor añadido total, continúan siendo los principales motores del crecimiento económico.
Por otra parte, Lahlimi subrayó que “las reformas de carácter institucional, que refuerzan la participación democrática a nivel regional y local, han sido concebidas y puestas en marcha con coherencia para dar una dimensión social a la competitividad global de la economía”.
Evocando la transición económica que vive Marruecos, Lahlimi indicó que “el Reino ha llevado a cabo una serie de reformas estructurales para modernizar el marco jurídico e institucional de la empresa y hacer frente a una demanda social creciente”.