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Miércoles 11 Noviembre 2015

SM el Rey dirige un discurso con motivo de la celebración del 60 aniversario de los acuerdos de la Celle-Saint Cloud

SM el Rey dirige un discurso con motivo de la celebración del 60 aniversario de los acuerdos de la Celle-Saint Cloud

SM el Rey Mohammed VI dirigió un discurso con motivo de la celebración del 60 aniversario de los acuerdos de la Celle-Saint Cloud, cuya lectura fue dada, martes en París, por SAR el Príncipe Moulay Rachid, durante una cena de celebración de este aniversario.

He aquí el texto íntegro de este Discurso Real:


"Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros.

Señores Ministros, Excelencias,

Señoras y Señores,

Hoy es un día de memoria y de orgullo compartido.  En efecto, estamos reunidos para enarbolar muy alto la llama del recuerdo, a fin de que las jóvenes generaciones recuerden siempre que todos los hombres y mujeres, destinados a vivir un momento histórico, son capaces de elevarse a la altura del curso de la providencia humana.

La celebración del sexagésimo aniversario de los Acuerdos de la Celle Saint Cloud, forma parte de estos momentos, que marcan con su impronta la rica historia de nuestros dos países, poniendo de relieve la especificidad de los fuertes lazos que los unen.

La voluntad popular y la manifiesta firmeza de las fuerzas vivas de la Nación marroquí a favor de la vuelta del Soberano Legítimo a Su Trono, que muestran el indefectible aferramiento y la simbiosis entre el pueblo marroquí y Su Monarquía, abrieron el camino a la Declaración de la Celle Saint Cloud, que hoy representa un fuerte jalón y un poderoso referente dentro de nuestra historia común.

En efecto, en Celle Saint Cloud, unos hombres excepcionales, marroquíes y franceses, consiguieron abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre Marruecos y Francia, gracias a la sabia visión y a la serena y sosegada actitud que animaba al Llorado Soberano, Su Majestad el Rey Mohammed V, Dios le tenga en su Santa Gloria.

Tales virtudes fueron esenciales para que Marruecos recuperara su independencia y soberanía, sin ningún resentimiento, amargura o enemistad.

También fueron fundamentales para ayudar a Marruecos y Francia a construir, desde entonces, una relación particularmente original, fundada sobre la estima, la confianza y la dignidad.

Excelencias, Señoras y Señores,

  Para Marruecos, estas cualidades constituyen un fuerte aliciente para seguir cultivando la identidad que a través de la historia se fue forjando; una identidad dotada de auténticos referentes, abierta sobre las aportaciones exteriores y los innovadores elementos enriquecedores que le llegan de otras culturas y civilizaciones.

  He aquí la visión y búsqueda de la modernidad, que no renuncia a las tradiciones, hecho que anima la transformación que Marruecos está experimentando, a la vez que imperativamente confortan la democracia y la dinámica de progreso que decididamente nuestro país ha inscrito en su historia presente.

   El particular itinerario del Reino de Marruecos halla su explicación en la elección de una sociedad liberal y democrática así como en el papel desempeñado por la Institución Monárquica, empeñada en  la apertura del país sobre los valores universales y la promoción de un Islam moderado y tolerante. 

  Esta trayectoria democrática es la que ha hecho que , en el marco de la Constitución de 2011, Marruecos haya logrado consolidar unos progresos de gran alcance, tales como la paridad, la justicia transicional, la promoción de los derechos humanos, una nueva gobernanza territorial, el reconocimiento de las especificidades regionales, el respeto de la diversidad cultural, etc.

 Esta dinámica es la que permite a Marruecos forjar un modelo de sociedad que, al mismo tiempo conjuga la expresión de todos y el respecto de cada cual.

  Asimismo, la articulación entre la dinámica institucional y la apertura económica ha tenido como resultado una creciente atractividad de la economía marroquí, además de una perceptible mejoría del nivel de vida de los marroquíes, mujeres y hombres, a lo largo de esta última década.

 Tales opciones se reflejan también en la imagen de Marruecos en el extranjero: es decir, la de un país que apuesta por la apertura, a través de la conclusión de varios acuerdos de libre cambio.

  Un país que asume un compromiso voluntarista con respecto a África, inaugurando partenariados igualmente ambiciosos con las economías emergentes, pero que sobre todo sigue creyendo en la noble causa del ideal magrebí, a pesar de las adversidades que generan los estrechos cálculos y estratagemas que van a contracorriente de la evolución mundial.

Excelencias, Señoras y Señores,

 Más que una simple herencia, el particular vínculo que nos une a través de nuestra historia común es una realidad viva y sobre todo una promesa de futuro.

  La amistad entre Marruecos y Francia ha de ser capaz de reinventarse constantemente, para mantenerse en sintonía con los progresos que sendos países están viviendo, afrontando conjuntamente los desafíos del siglo XXI.

  Marruecos y Francia han de seguir avanzando unidos, explotando su inteligencia colectiva a fin de aportar respuestas innovadoras a las grandes cuestiones que interpelan a la comunidad internacional.

En este sentido, hemos de congratularnos por la excelente coordinación entre Marruecos y Francia, en materia de lucha contra el cambio climático, como lo ilustra el “llamamiento de Tánger” que Hemos lanzado con el Presidente François  Hollande, el pasado mes de septiembre.

Deseamos pleno éxito a Francia que, dentro de unos días, acogerá la COP21, y trabajamos sin parar a fin de lograr su total realización.

Alentados por esta relación de confianza, ambos países podrían entrever iniciativas conjuntas en torno a cuestiones muy sensibles como podría ser la de “vivir juntos”, y los problemas cada vez más preocupantes que conocen las comunidades inmigradas en los países europeos.

En este sentido, el Reino de Marruecos, junto con Francia, ha asumido el compromiso de sensibilizar a las jóvenes generaciones, especialmente en lo relativo a los peligros del radicalismo, para favorecer la vía del término medio, lejos de las tentaciones extremas.

Además, Marruecos y Francia han de ser considerados como los zócalos y las locomotoras indispensables para la construcción de un espacio euro mediterráneo estable, solidario y próspero.

Esta vocación que anima a Marruecos así como a Francia, para colocarse en la delantera de las nuevas articulaciones geopolíticas de nuestro espacio común, debería incluir también a África.

Excelencias, Señoras y Señores,

Los Acuerdos de la Celle Saint Cloud, que hoy celebramos, constituyeron, hace sesenta años, una nueva página en la historia entre nuestros dos países.

Esta comunidad de destinos entre Marruecos y Francia, dos naciones sobernas y solidarias, ahora más que nunca se halla a la orden del día. En efecto, constituye el mejor testimonio para que nuestras dos naciones continúen escribiendo esta historia en el futuro, con confianza y ambición constantemente renovadas.

Muchas gracias.

El saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias sean con vosotros".

MAP 11/11/2015