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Discursos Reales

Mensaje de SM el Rey a la Cumbre del Elíseo sobre la paz y la seguridad en África

SM el Rey Mohammed VI dirigió un mensaje a los participantes en la Cumbre del Elíseo sobre la paz y la seguridad en África, que se celebra los días 6 y 7 de diciembre en París, que fue leído por Abdelilah Benkirane, Jefe del Gobierno.

He aquí el texto íntegro del Mensaje:

“Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros

Señor Don François Hollande, Presidente de la República francesa;

Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno de los países africanos hermanos y amigos;

Señoras y Señores;

En primer lugar, quisiera expresar mis sinceros agradecimientos a Su Excelencia el Señor Don François Hollande, Presidente de la República francesa, por haber convocado la reunión de esta importante Cumbre.

En consideración de la pertinencia de sus temas y la particularidad del contexto en el que tiene lugar, la presente Cumbre viene a confirmar la nueva orientación que, colectivamente, queremos otorgar a este Foro.

Efectivamente, con el transcurso de los años, las problemáticas inscritas en la agenda de nuestro Foro se han diversificado, así como se ha ampliado su composición y progresivamente, sus debates, han ganado en profundidad.

Así pues, cabe felicitarnos viendo nuestro Foro, cuyos cimientos son unos sólidos lazos históricos y las tradicionales y densas relaciones entre África y Francia, enmarcándose en una dinámica de adaptación a las mutaciones y a las exigencias internacionales y de asunción de los retos y oportunidades continentales.

Excelencias, Señoras y Señores,

En el marco de un contexto internacional de agudas y concomitantes crisis del ámbito económico, financiero y demográfico, África encarna la esperanza. Con sus sólidas y demostradas oportunidades, y por sus virtuosas dinámicas, el Continente consolida sus reformas, moderniza sus economías, renueva sus élites y confirma su integración en la globalización así como su contribución creciente en la gobernanza mundial.

No obstante, a pesar de los significativos esfuerzos desplegados y los tangibles resultados registrados, nuestro Continente todavía sigue encontrando dificultades para realizar plenamente el desarrollo humano, el progreso económico y la estabilidad permanente.

Efectivamente, frente a los múltiples retos y amenazas a la estabilidad de los países africanos, se hace muy necesario un enfoque global y coherente, que concilie la acción securitaria, la realización del desarrollo humano y la preservación de la identidad cultural y cultual.

 En este sentido, tratándose de la dimensión securitaria, la gran responsabilidad en la concepción, puesta en marcha y evaluación de los instrumentos y acciones de prevención de los conflictos, de gestión de las crisis, del mantenimiento de la paz y de la reconstrucción post-conflicto debería concernir a los africanos, a través de las organizaciones subregionales.

Los enfoques de exclusión así como aquellos otros fundados sobre las consideraciones de corto plazo y los prejuicios egoístas, han dado la prueba de la limitación de su alcance, e incluso de su ineficacia, con resultados contraproducentes.

Al contrario, la naturaleza compleja y transnacional de los desafíos a los que se enfrenta el Continente, exige actualmente una cooperación interregional reforzada y una contribución activa y apropiada de los socios internacionales.

 En este sentido, la acción concertada y eficaz en Mali constituye la mejor prueba.

A este respecto, quisiera rendir homenaje a la valiente y decisiva intervención de Francia y del Presidente François Hollande en Mali, que ha sido reforzada por el compromiso de numerosos países africanos y de la CEDEAO, para vencer la amenaza terrorista y restaurar la soberanía de Mali sobre el conjunto de su territorio. Este mismo enfoque debería prevalecer a lo largo de las etapas de reconstrucción post-conflicto.

 Es justamente este mismo estado de ánimo el que ha dominado con ocasión de la celebración de la Conferencia de Rabat en noviembre de 2013 sobre la seguridad de las fronteras en el Norte de África y los países sahelo-saharianos, dando lugar a la aparición de una visión política común y a la adopción de un plan de acción operativo.

La expansión de la piratería en el Golfo de Guinea viene a ser también una amenaza cada vez más importante. Efectivamente, y con el fin de afrontarla, nuestra acción ha de inspirarse en la experiencia que se lleva a cabo en el Cuerno de África, así como apoyarse en las pertinentes recomendaciones de la Cumbre de Yaundé consagrada a esta lacra.

La «Conferencia de los Estados africanos ribereños del Atlántico», cuyo Secretariado es ostentado por Marruecos, podrá ser de manera más amplia el marco de cooperación y concertación para definir conjuntamente una estrategia que tenga por objetivo la salvaguarda de la seguridad de la navegación a lo largo de la costa atlántica africana, que se halla expuesta a la piratería, amén del daño que le causa el creciente tráfico de estupefacientes procedente de América del Sur.

Paralelamente a estas acciones en el dominio securitario, convendría reforzar, con la misma determinación e idéntico compromiso, la cooperación a favor del progreso económico y del desarrollo humano y sostenible del Continente.

Efectivamente, no podría haber paz y estabilidad permanentes sin la promoción de un desarrollo humano, equitativo e inclusivo. Abordar la cuestión de la estabilidad, bajo el prisma exclusivo de consideraciones militares y securitarias, comporta riesgos importantes en términos de reversibilidad.

En este contexto, y a pesar de los esfuerzos de desarrollo del marco institucional y jurídico, África permanece al margen de las dinámicas del comercio e inversión que se están operando a escala mundial.

 Por ello, determinadas sinergias son necesarias entre las acciones voluntaristas llevadas a cabo en el ámbito continental y un compromiso sostenido y sustancial de la comunidad internacional.

 A tal efecto, Hemos colocado a África en el centro de nuestra política exterior y Hemos hecho la deliberada opción, natural y estratégica, a favor de una cooperación solidaria Sur-Sur y triangular, reflejada a través de la puesta en marcha de proyectos concretos, a favor de varios países del Continente.

Tales programas tangibles benefician a las poblaciones más desfavorecidas, esencialmente en los dominios de la educación y la formación, el agua, la agricultura y la pesca, así como la electrificación y la sanidad.

Paralelamente, han sido llevadas a cabo con éxito determinadas cooperaciones público/privado e importantes inversiones en varios países africanos, cubriendo los dominios de las finanzas y de la banca, los seguros, las telecomunicaciones, las infraestructuras y las minas, la ordenación urbana y la vivienda social. En este sentido, Marruecos se ha convertido en el primer inversor africano en la zona del Oeste de África y el segundo en todo el Continente.

Estos esfuerzos por el desarrollo deberán tomar en consideración los aspectos ecológicos, los problemas medioambientales y los cambios climáticos.

África no puede elegir entre el crecimiento económico y el respeto del medio ambiente.

De ahora en adelante, el desarrollo sostenible ha de ocupar el centro de nuestras políticas públicas, no sólo por la imperiosa necesidad de preservar los equilibrios ecológicos ya fragilizados, sino también a causa de las posibilidades suplementarias de crecimiento que la economía verde ofrece.   

Asimismo, toda cooperación constructiva en este dominio ha de ser fiel al principio equitativo de la responsabilidad compartida pero diferenciada, integrando el imperativo de acompañar a África en su costosa adaptación a las exigencias de la economía verde.

Así pues, esperamos que la 21ª Conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que se celebrará en 2015, en París, permita la realización de significativos desarrollos que tomen en consideración las necesidades y expectativas del continente africano.

El tercer pilar de toda estrategia de estabilidad permanente en África está vinculado a la preservación de la identidad cultural y cultual.

Así pues, importa luchar eficazmente en la región sahelo-sahariana contra las violentas manifestaciones del extremismo y obscurantismo, a la vez que se han de atacar de raíz los orígenes inmateriales y el supuesto referencial espiritual de los mismos.

En efecto, la preservación de la paz, la estabilidad y la seguridad en la región permanecen supeditadas a la protección de la identidad cultural y de la integridad religiosa que han permitido a las poblaciones concernidas vivir en armonía durante siglos.

Basándose en los ancestrales vínculos cultuales que le unen a los países del Sahel, así como en el estatuto de Emirato de los Creyentes y en su acertada experiencia con la reforma del campo religioso, Marruecos se emplea en la protección y promoción del Islam suní, moderado, tolerante y abierto, que históricamente ha prevalecido en la región.

En este sentido, ha sido iniciado el programa de formación de 500 imanes malienses en Marruecos, dentro del estricto respeto de los preceptos comunes del “término medio” y del rito malikí que compartimos.

Paralelamente, convendría promover determinados modos de gobernanza territorial, abiertos e inclusivos, susceptibles de preservar y promover las especificidades culturales de las poblaciones locales, en el seno del respeto de la integridad territorial y de la unidad nacional de los Estados.

Señoras y Señores,

La puesta en marcha de cualquier estrategia de estabilidad sostenible en África ha de estar fundada sobre el papel primordial de las organizaciones subregionales.

Tales organizaciones deberían ser el eje de cualquier plan de acción que emane de nuestros debates, la piedra angular de toda estrategia de estabilidad y desarrollo en el Continente, así como el marco de toda empresa de integración económica, además de constituir la plataforma de coordinación para hacer frente a los desafíos relacionados con el cambio climático y el desarrollo sostenible.

Efectivamente, el papel de las Organizaciones regionales africanas ha de ser más valorizado y apoyado, en la medida en que éstas constituyen pilares fundamentales de la anhelada integración africana y marcos pertinentes para una respuesta eficaz a las crisis específicas de nuestras respectivas subregiones.

A este respecto, nos congratulamos de la determinante acción llevada a cabo en Mali por la CDEAO, a la vez que animamos aquella otra desplegada, a día de hoy, por la CEEAC en la República Centroafricana, conjuntamente con Francia y las Naciones Unidas.

En este mismo marco, Marruecos obra por activar la UMA y ofrecer una nueva orientación a la CEN-SAD, además de desarrollar una cooperación interregional, especialmente con la CEDEAO y la CEMAC.

Excelencias, Señoras y Señores,

Las estrategias de estabilidad y de desarrollo sólo adquieren sentido, alcance y legitimidad, si consiguen colocar al hombre en el centro de sus objetivos.

Por otra parte, el partenariado que deseamos construir conjuntamente, requiere un enfoque voluntarista para facilitar la movilidad y la libre circulación de personas.

Frente al fenómeno migratorio, que a menudo causa dramas humanos e inseguridad, conviene desarrollar un nuevo planteamiento basado en una acción voluntarista, generosa y humanista, sin dejar de tomar en consideración los imperativos securitarios.

Tal y como ha sido puesto de manifiesto por la Conferencia euroafricana de Rabat sobre la Migración y el Desarrollo, en 2006, la gestión de este fenómeno requiere la puesta en marcha de una estrategia global e integrada, que asocia una fluidez de los flujos migratorios legales con la lucha contra las redes de trata humana y la política de codesarrollo.

El Reino de Marruecos, país de origen y ahora de tránsito, se ha convertido desde algunos años en destino privilegiado de numerosos emigrantes clandestinos del África subsahariana. Por el deber de solidaridad y fidelidad a su tradición de hospitalidad y acogida, Marruecos ha establecido recientemente una nueva política migratoria.

Dentro del estricto respeto a sus compromisos internacionales, Marruecos ha apostado por la adopción de una política nacional, pionera en la región, basada en un enfoque humanista y responsable, y con objetivos escrupulosamente respetuosos de los derechos fundamentales de los emigrantes y refugiados.

En este sentido, quisiera saludar el sólido apoyo que se ha granjeado esta Iniciativa, especialmente desde África y Europa, reiterando desde este lugar, la propuesta marroquí de organizar, sobre esta base, una “Alianza africana para la migración y el desarrollo”, en tanto que marco federador en torno a los riesgos de la migración clandestina, las posibilidades reales de la inmigración legal y el necesario codesarrollo que refleje la responsabilidad compartida entre Europa y África en este ámbito.

Excelencias, Señoras y Señores,

En tanto que tierra de oportunidades y desafíos y espacio en plena expansión, el continente africano emprende una relación con Francia, erigida sobre nuevas bases y orientada hacia el futuro, compartiendo intereses bien determinados.

Estoy persuadido de que la mutualización de nuestros esfuerzos y el refuerzo de nuestro diálogo contribuirán a la consolidación de la paz y de la libertad, así como a la promoción de un desarrollo humano sostenible.

Más allá de sus propios méritos, la plataforma africano-francesa que emanará de la Cumbre del Eliseo, servirá nuestra acción en el seno de otras instancias internacionales.

El saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias, sean con vosotros”.