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Discursos Reales

Mensaje Real al 3er Foro parlamentario sobre la justicia social

SM el Rey Mohammed VI dirigió un mensaje al 3er Foro parlamentario sobre la justicia social, cuyos trabajos se abrieron, lunes en Rabat, sobre el tema "El modelo del desarrollo deseado y los retos de la justicia social y espacial".

"Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor enviado de Dios, su familia y compañeros

Señoras y Señores,

Es realmente un motivo de alegría dirigirnos a vosotros, con ocasión de la inauguración de vuestro III Foro Parlamentario, que colocamos bajo Nuestro Alto Patrocinio, en consideración de la enorme importancia que, desde Nuestra accesión al Trono de Nuestros Gloriosos Antepasados, venimos otorgando a las cuestiones de la justicia social.

De igual modo, queremos resaltar el acierto de haber escogido como tema para el presente foro "El modelo del desarrollo deseado y los retos de la justicia social y espacial". Así pues, además de la actualidad que caracteriza el tema en cuestión, su planteamiento viene a reflejar la madura conciencia que os anima con respecto a la importancia que el mismo reviste, en consideración de las entrelazadas problemáticas que encierra, y cuyo tratamiento requiere adoptar un renovado enfoque global, teniendo como objetivo supremo hallar soluciones prácticas y aplicables a los verdaderos problemas que requieren soluciones urgentes para los ciudadanos, así como hacer realidad un desarrollo equilibrado y equitativo, que a todos beneficia, en un ambiente sosegado y estable.

Lo que hoy se necesita, como venimos insistiendo, no es otra cosa sino trabajar para resolver los problemas, sin reparar únicamente en la etapa del diagnóstico, por importante que éste pueda ser.

Señoras y Señores,

En Nuestro último Discurso, pronunciado ante el Parlamento, destacamos los escollos que conoce nuestro modelo de desarrollo, invitando a llevar a cabo una revisión colectiva que replantee dicho modelo.

Se ha podido constatar que tal modelo, que contribuyó a la consecución de numerosos logros y realizaciones socioeconómicas concretas, ahora ya no es capaz de responder a las crecientes exigencias y necesidades de los ciudadanos, ni tampoco poner fin a las disparidades sociales y espaciales, o sea, realizar la justicia social.

Nuestra finalidad al plantear la revisión de este modelo, más que llevar a cabo unas meras reformas sectoriales aisladas, consiste en reordenar algunas obras económicas y programas sociales.

Efectivamente, aspiramos a materializar una concepción integrada del modelo político, económico y social de nuestro país, así como del sistema de gobernanza central y territorial, en todas sus dimensiones, incluido el régimen jurídico que lo rige. Se trata de una concepción capaz de aportarle un fuerte impulso, superando las dificultades que se interponen en el camino de su desarrollo y solventando los puntos flojos y las disfunciones que la experiencia ha hecho ver.

En este marco, todos los actores están llamados a tomar en consideración las mutaciones sociales que Marruecos conoce, colocando la cuestión de la juventud en el centro del deseado modelo de desarrollo y buscando las mejores vías para promover las condiciones de nuestra juventud, ya que ésta constituye el verdadero capital de nuestro país y su inagotable riqueza.

Estamos seguros de que cualquier concepción que quiera alcanzar el éxito en este marco, ha de transitar por un cambio de las mentalidades, dado que ello constituye el único camino, no sólo para poder acompañar el desarrollo que Marruecos conoce en los distintos ámbitos, sino fundamentalmente para arraigar una nueva cultura emprendedora, en la que la autosuficiencia, la creatividad y la vinculación de la responsabilidad a la rendición de cuentas, constituyen sus elementos constantes.

Por otra parte, y con idéntica determinación, hay que dedicarse también a reformar la administración pública, porque no se puede llevar a cabo un verdadero despegue socioeconómico si los servicios públicos no cumplen sus funciones de servir al ciudadano y estimular la inversión. En este contexto, hemos de recordar el creciente papel desempeñado por las regiones, la administración local, los centros de inversión, etc. en la promoción de la operación de desarrollo.

Además, se han de redoblar los esfuerzos a fin de conseguir la participación de los sectores público y privado en cooperaciones innovadoras y eficaces para promover el desarrollo global.

No podemos dejar de insistir de nuevo en que la revisión del modelo de desarrollo marroquí constituye una cuestión que concierne a todos los marroquíes y a todas las fuerzas vivas de la nación, ya se trate de individuos, instituciones, partidos políticos, sindicatos, sociedad civil o corporaciones profesionales.

Gracias a Dios, Marruecos cuenta con altas competencias y se distingue por la madurez y fuerza de sus instituciones, hecho éste que nos permite acometer un diálogo constructivo y sosegado, con total valor y responsabilidad, en torno al modelo de desarrollo que todos los marroquíes desean.

En este sentido, nos dirigimos a todos los actores concernidos, insistiendo en que todo el mundo puede contribuir aportando sus constructivas ideas y sugerencias, con total libertad y objetividad. En efecto, no existen límites ni condiciones para este gran debate nacional, en el marco del respeto de la Constitución y de los valores constantes de la Nación, que la misma establece.

Esperamos que este esfuerzo colectivo aporte una profunda renovación de los modos de reflexión y tratamiento de las cuestiones relativas al desarrollo y gestión de la cosa pública, efectuando una verdadera ruptura con aquellas prácticas que no hacen sino desperdiciar el tiempo y las oportunidades de desarrollo, obstaculizando las iniciativas de reforma y frustrando el espíritu de creatividad e innovación.

Por otra parte, a todos invitamos a no olvidar los difíciles momentos que Marruecos tuvo que vivir con el ajuste estructural, por ejemplo, en la década de los ochenta del siglo pasado. Sin embargo, Marruecos, y a lo largo de su historia, demostró su capacidad de superar los escollos y relevar los diferentes desafíos de desarrollo, merced a su propia voluntad soberana, a la movilización de sus energías nacionales y a la conjunción de los esfuerzos y sacrificios consentidos por todos sus hijos.

Señoras y Señores,

Al considerar la cuestión de la justicia social y espacial como eje importante, este distinguido Foro consigue destacar una dimensión central del modelo de desarrollo que queremos realizar, a saber, la dimensión social y territorial.

Como bien sabéis, tratar con equidad a las categorías y a las regiones, ha constituido desde siempre el centro de nuestras orientaciones políticas, económicas y sociales, además de ser la finalidad marcada por las diferentes iniciativas y obras que Hemos lanzado, con el objetivo supremo de mejorar las condiciones de vida cotidiana de nuestros ciudadanos, en el seno de la justicia, la equidad, la dignidad humana y la igualdad de oportunidades.

La Constitución ha venido a consagrar tales valores y principios, con el fin de asentar las bases de una sociedad solidaria, en la que todos sus miembros gocen de seguridad, libertad, dignidad, igualdad y justicia social, en el marco de la concomitancia entre los derechos y las obligaciones de los ciudadanos.

No obstante, por muy importante que fuera la envergadura de nuestras aspiraciones y la fuerza de nuestro compromiso, la realización de la justicia social y espacial sigue siendo, en todas partes del mundo, un largo y arduo camino que requiere una evaluación regular de sus resultados y una continua actualización de sus objetivos a corto y largo plazo, además de desarrollar los mecanismos y medios de su ejecución.

Esto es precisamente lo que llevó a cabo vuestro primer Foro, a través de la adopción de la "Declaración de Rabat para la justicia social" y del interés que sigue otorgando la Cámara de Consejeros al proceso de construcción conjunta del modelo marroquí de justicia social y espacial.

Bien sabéis que la realización de la justicia social requiere la toma en consideración de una serie de retos que han de ser encarados con toda seriedad, objetividad y espíritu creativo, como es el caso de:

 

• La problemática de las disparidades sociales y espaciales, y su relación con las dificultades, planteadas por la gestión de los sistemas tributarios y los sistemas de protección social;

 

• la cuestión de la generalización del acceso a los servicios sociales básicos, que constituyen un pilar fundamental de la justicia social;

 

• la necesidad de contar con instituciones impregnadas de los valores de solidaridad y justicia social, que contribuyan a la solución de los verdaderos problemas de los ciudadanos y respondan a sus preocupaciones y reivindicaciones más acuciantes.

Señoras y Señores,

He aquí algunos desafíos que la realización de la justicia social plantea en su relación con el modelo de desarrollo. De igual modo, somos conscientes de la sólida concomitancia existente entre la promoción del desarrollo y la eficiencia del sistema administrativo.

Estamos convencidos de que estos y otros temas serán tratados con la debida clarividencia, sabiduría, objetividad e imparcialidad, dentro de vuestro empeño constante de servir el interés general.

Asimismo, esperamos que este Foro aporte propuestas y recomendaciones prácticas, susceptibles de contribuir a la elaboración de un modelo de desarrollo eficiente, que responda a las necesidades de los marroquíes y realice la deseada justicia social y espacial, en armonía con los desarrollos y novedades que Marruecos, al igual que todos los países del mundo, está viviendo.

Dios os guíe y culmine con éxito vuestros trabajos.

Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh".