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Discursos Reales

SM el Rey dirige un discurso a la 31 Sesión ordinaria de la Conferencia de los Jefes de Estado y de Gobierno de la UA

SM el Rey Mohammed VI dirigió un discurso a la 31 Sesión Ordinaria de la Conferencia de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana, que arrancó, el domingo en Nuakchot, y cuyos trabajos se centran en la lucha contra la corrupción.

He aquí el texto integral del discurso real, que fue leído por el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional, Nasser Bourita:

"Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor enviado de Dios, su familia y compañeros

Excelencias, Señoras y Señores Jefes de Estado y de Gobierno,

Excelentísimo Señor Presidente de la Comisión de la Unión Africana,

Excelencias, Señoras y Señores,

Ser africano hoy, significa vivir en una tierra que constituye un vivero de competencias y talentos en más de un dominio; un vivero tal, que rápidamente permitirá superar algunas etapas y acelerar el desarrollo mediante un aprovechamiento racional de nuestros recursos.

En este sentido, el establecimiento de una zona de libre cambio continental, ZLCCA, nos brinda un marco excepcional de dinamización de los intercambios, que prepara el anclaje de nuestro desarrollo económico dentro de un espacio integrado, que permitirá, gracias a más de 1000 millones de consumidores, reforzar la competitividad africana.

El proceso de reforma institucional y financiera, iniciado con audacia por nuestro hermano, Su Excelencia, el Señor Presidente Paul Kagamé, va a colocar a nuestro continente en la trayectoria de un cambio importante, duradero e irreversible.

Esta obra constituye el reflejo de una toma de conciencia real; la misma nos indica que ha llegado el momento de construir instituciones eficaces, dotadas de la mejor gobernanza posible, que vienen a constituir todos los instrumentos necesarios para invertir la espiral de la pobreza y asentar, en cada etapa, la emergencia de África.

Excelencias, Señoras y Señores,

Como bien todos sabemos, la dinámica lanzada, difícilmente puede esconder una realidad menos radiante. Numerosos escollos y aprietos siguen frustrando los esfuerzos que conducirán hacia la emergencia.

Entre los obstáculos de importancia, se erige el endémico mal de la corrupción que corroe a nuestras sociedades. Nuestra Cumbre ha tenido el acierto de plantearlo como tema central.

La corrupción, no sólo es un problema moral o ético.

La corrupción comporta también un costo económico que grava el poder adquisitivo de los ciudadanos, particularmente de los más pobres. En algunos sectores de actividad, representa el 10% del coste de producción.

La corrupción pervierte las reglas de la democracia y socava el Estado de Derecho; causa la degradación de la calidad de vida y favorece la criminalidad organizada, la inseguridad y el terrorismo.

Allá donde vamos, constatamos signos positivos y esfuerzos constantes para frenar esta lacra; también vemos que las medidas tomadas aportan sus frutos y que notables progresos se hacen visibles.

En la lucha constante contra la corrupción, más de un país de nuestro continente ha conseguido alcanzar, a veces, mejores resultados que los de otros más desarrollados. Tales modelos nos llevan a todos a seguir la misma vía.

Las reformas institucionales iniciadas en el seno de la Unión Africana, contribuirán asimismo a la emergencia de una cultura de lucha contra esta lacra.

Excelencias, Señoras y Señores,

Por su parte, el Reino de Marruecos ha tomado conciencia de los efectos devastadores de la corrupción, por lo que decidió no escatimar esfuerzo alguno para superar esta lacra.

Tras haber ratificado la Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción en 2007, el Reino de Marruecos ha desarrollado su arsenal institucional y jurídico para estar en conformidad con los estándares internacionales.

Con el fin de canalizar y ordenar estos esfuerzos, el Reino de Marruecos adoptó, en 2015, la Estrategia Nacional de Lucha contra la Corrupción y creó la Comisión Nacional Anticorrupción, encargada de llevar a cabo la implementación de la misma.

Tal estrategia, que se extiende a lo largo de 10 años, se propone en el horizonte de 2025, revertir la tendencia de manera visible e irreversible, fortalecer la confianza de los ciudadanos y, finalmente, mejorar la integridad y el clima de los negocios, consolidando el posicionamiento del Reino a escala internacional.

Convertida en institución constitucional, la Instancia Nacional de Probidad, Prevención y Lucha contra la Corrupción ha conocido últimamente una ampliación de sus prerrogativas y un refuerzo de su misión de vigilancia. Conforme a la nueva legislación, su papel vendrá a reforzar la acción pluridimensional llevada a cabo de manera concomitante por el gobierno y el poder judicial en este dominio. 

Excelencias, Señoras y Señores,

El África de ayer no es el África de hoy.

La lucha contra esta lacra requiere una puesta en sinergia de todas las experiencias y pericias, en el marco de una visión común, compartida entre todos los socios, sin que en absoluto se transforme en una nueva forma de dominación y de presión.

El África de los enclaves, el África de los establecimientos, ha acabado de una vez por todas.

Mas la corrupción no es una panacea para África, ni tampoco una lacra específica de este continente. Se trata de un fenómeno mundial que causa daños tanto a los países del Norte como del Sur, y puede socavar la realización de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), internacionalmente acordados.

En este sentido, celebramos la toma de conciencia colectiva y la voluntad determinada que permitirán frenar este fenómeno.

Excelencias, Señoras y Señores,

La corrupción no es una fatalidad africana. La lucha contra esta lacra ha de ser erigida en prioridad, ya que constituye el mayor obstáculo ante el desarrollo socioeconómico y la realización de nuestra juventud.

El bien de nuestros pueblos transita por la prevención y la responsabilización de todos los actores de nuestras sociedades. Esta obra necesita un sincero compromiso político, ya que la corrupción puede ser afrontada con los esfuerzos constantes desplegados en el seno de la acción pública y con la necesaria implicación cívica.

Con el fin de mantener el rumbo en este combate y lograr las reformas institucionales emprendidas, se hace necesaria una permanente concertación. He aquí la mejor manera de premiar la adhesión de todos y dotar de autoridad a nuestra organización.

Por ello, hemos de establecer la coherencia entre las palabras y los actos de cada una de nuestras citas.

Por otra parte, estoy convencido de que Su Excelencia el Presidente Muhammadu Buhari dejará su impronta personal en esta nueva etapa. Conozco su determinación, así como su capacidad de convencer y federar para crear el impulso necesario, a fin de acorralar todas las formas y prácticas de corrupción en todos los niveles.

Ganar esta batalla supone dar una forma al África que queremos legar a nuestros hijos: un África apacible, próspera y solidaria.

Muchas gracias.

Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh".