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Discursos Reales

SM el Rey dirige un discurso a la 70ª sesión de la Asamblea General de la ONU

SM el Rey Mohammed VI dirigió, hoy miércoles, un discurso a la 70ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.

He aquí el texto íntegro del discurso real, cuya lectura ha sido dado por SAR el Príncipe Moulay Rachid.
 
"Loor a Dios,  la oración y el saludo sean sobre nuestro señor   Enviado de Dios, su familia y compañeros.
 
Señor Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas,
Señor Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas,
Majestades, Altezas, Excelencias,
Señoras y Señores,
El actual período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas reviste una importancia particular, ya que va a conocer la aprobación de la Agenda de desarrollo sostenible post 2015.
He aquí una ocasión para reafirmar nuestro compromiso colectivo de realizar los nobles objetivos a los que llama la carta de nuestra Organización, amén de responder a las ambiciones de los distintos pueblos del mundo.
Por otra parte, coincide con la celebración del septuagésimo aniversario de la fundación de nuestra Organización, dentro de un contexto en el que la comunidad internacional se está enfrentando a inéditos y agudos retos universales que nos demandan una acción colectiva eficaz y concertada.
La postura del Reino de Marruecos frente a estos desafíos, así como a los distintos conflictos y cuestiones regionales e internacionales, será expuesta con ocasión de las reuniones de las comisiones de la Asamblea General o en el marco de los encuentros ministeriales que paralelamente tendrán lugar.
 
Señor Presidente,
Señoras y Señores,
La preparación de la agenda de desarrollo para los 15 años venideros, debe basarse en una valoración objetiva de cuanto hemos llevado a cabo a partir del año 2000.
En este sentido, nos preguntamos: ¿Acaso hemos conseguido cambiar el vivir cotidiano de los pobres? ¿Tendrían los resultados alcanzados la fuerza y la sostenibilidad suficientes para afrontar los conflictos, guerras y crisis económicas y sociales?
 
Efectivamente, el Balance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio ha mostrado un avance palpable entre los años 1990 y 2015. No obstante, la envergadura de las disparidades que acusan las zonas a través del mundo, y dentro de algunos países, es un motivo justificado para inquietarse.
Esta situación que perjudica la imagen de la cooperación internacional y cuestiona nuestra acción colectiva en el seno de Naciones Unidas, no debe ser sinónimo de fracaso.
Al contrario, debe incitar a todos los actores a plantearse las mejores vías para promover el desarrollo y corregir las disfunciones que padece la cooperación internacional.
En este sentido, el Reino confía en que los objetivos del desarrollo sostenible puedan contribuir a materializar un ambicioso programa capaz de cambiar las condiciones en los distintos ámbitos nacionales, regionales e internacionales.
Así pues, por muy pertinente que fuera la agenda del desarrollo sostenible y sus alcances, su credibilidad permanecerá siempre sujeta a nuestra capacidad de disponer los recursos necesarios para su financiación.
Por tal razón, la cooperación internacional debe estar en armonía con la nueva realidad internacional, así como ha de desprenderse de los lastres del pasado, de los cálculos geopolíticos y de las condiciones imposibles para lograr el apoyo.
La epidemia de Ébola ha demostrado que exceptuando las palabras de solidaridad que la situación ha generado, el apoyo internacional a los países afectados no fue suficiente; e incluso ha estado por debajo del nivel de la movilización y compromiso que requería la grave situación.
Señor Presidente,
El desarrollo no se consigue mediante decisiones burocráticas o a través de informes técnicos estándares, carentes de credibilidad.
La cuestión requiere un profundo conocimiento de la realidad y particularidad de los pueblos, además del análisis objetivo de las condiciones que viven y de una acción seria sobre el terreno, que responda a sus verdaderas ambiciones y preocupaciones.
 
Efectivamente, bien conozco las difíciles condiciones de África y sé lo que digo. Así pues, un determinado número de africanos viven durísimas situaciones, tanto que la realidad es mucho más dura y amarga de lo que indican los informes de algunas organizaciones internacionales, gubernamentales y no gubernamentales.
Su vida es una lucha constante jalonada de desafíos cotidianos. A pesar de las difíciles condiciones y de la escasez de recursos, viven con dignidad, animados de sincero patriotismo, en aras de alcanzar un futuro mejor.
En efecto, el tratamiento de esta situación requiere la adopción, a medio plazo, de una visión inclusiva, coordinada y complementaria.
Tal situación interpela, asimismo, la urgente puesta en marcha de iniciativas prácticas, dado que la creciente gravedad de la situación y las acuciantes necesidades cotidianas, no pueden esperar a que la burocracia internacional se despierte de su letargo para adoptar decisiones.
Desde esta perspectiva, África debe figurar en el propio centro de la cooperación internacional por el desarrollo, para ayudarla a deshacerse de su pasado colonial y liberar sus energías. 
Por ello, Marruecos quiere formular un llamamiento a la ONU así como a las instituciones financieras internacionales y regionales, para que se elabore un plan de acción destinado a la transformación económica en África y disposición de recursos estables para su financiación.
Efectivamente, a pesar de las potencialidades que África encierra, ésta se halla hoy ante una encrucijada. 
En ausencia de un apoyo internacional sustancial y concreto, el continente africano conocerá disparidades flagrantes y graves entre sus países. Por una parte, están los países incorporados al proceso de desarrollo y progreso y otros que siguen debatiéndose en sus problemas e inmersos en la pobreza, ignorancia e inestabilidad.
De igual modo, invitamos a considerar como principales prioridades la paz y estabilidad, ya que son el mejor medio de prevención contra los conflictos, el extremismo y el terrorismo. Asimismo, la problemática de la migración ha de ser abordada desde un enfoque que tome en consideración la dignidad de los migrantes y la salvaguarda de sus derechos fundamentales, a la vez que trate los profundos motivos que originan este fenómeno.
 
Señor Presidente,
La Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano que Hemos lanzado en nuestro país, y que este año conmemora su décimo aniversario, ha contribuido a la reducción de la pobreza, precariedad y exclusión, así como a la disminución de las disparidades regionales.
Esta misma Iniciativa ha permitido a Marruecos, desde el año 2013, realizar el primer designio fijado por los Objetivos de Desarrollo del Milenio, induciendo a las instancias internacionales a colocar a nuestro país en el tercer puesto, entre los primeros cinco países mundiales que han adoptado los mejores programas e iniciativas de interés general. 
En este sentido, estamos dispuestos a poner la experiencia que hemos acumulado en este ámbito, al servicio de nuestros socios, especialmente en África.
Debido a su ubicación geográfica y opciones estratégicas, el Reino de Marruecos toma parte en las diferentes problemáticas y cuestiones internacionales, ya se trate de la migración y derechos humanos, cambios climáticos, desarrollo sostenible o lucha contra el terrorismo. En este sentido, Marruecos ofrece respuestas nacionales que constituyen un valor añadido a los esfuerzos internacionales que buscan relevar estos inéditos desafíos universales.
Señor Presidente,
Señoras y Señores,
El compromiso de Marruecos de aportar su contribución a estas cuestiones universales ha quedado patente, de manera especial, en el ámbito de la lucha contra el cambio climático, considerado como las principales amenazas al conjunto de la humanidad.
Así pues, desde su participación en la Cumbre de Río de 1992, Marruecos consiente todos sus esfuerzos por la elaboración de una política nacional medioambiental, fundada sobre la movilización de todos los actores concernidos y la buena gestión de los recursos financieros destinados al clima.
Entre los ejemplos que se podrían mencionar en este contexto, citemos la adopción de la Carta Nacional para el Medioambiente y el lanzamiento del Plan Marruecos Verde, amén del ambicioso programa de energías renovables, solar y eólica, que aspira a cubrir el 42% de las necesidades energéticas nacionales en el horizonte de 2020.
Fieles a  sus compromisos en el dominio medioambiental, el Reino ha presentado oficialmente, en el año 2015, su "esperada y concreta contribución nacional", que recoge sólidos y ambiciosos compromisos como contribución al establecimiento de un sistema medioambiental mundial, solidario y equitativo.
En este mismo marco se inscribe la propuesta de Marruecos de acoger, en  2016, en la ciudad de Marraquech, la 22ª Conferencia de los Estados Parte en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático.
Con esta ocasión, con motivo de la 21ª Conferencia de París, queremos reiterar nuestro apoyo a los esfuerzos desplegados por Francia a fin de alcanzar un acuerdo mundial y global, sostenible y equitativo, de obligado cumplimiento.
De ahí que consideremos las cumbres de París y Marraquech como dos etapas complementarias, susceptibles de realizar un desarrollo cualitativo en la lucha contra el cambio climático, superando el anterior fracaso causados por la débil coordinación y cooperación entre los diferentes socios.
Esto es lo que otorga una importancia al "Llamamiento de Tánger" que Hemos lanzado, conjuntamente con Su Excelencia el Presidente François Hollande, el pasado 20 de septiembre, en aras de una acción mundial colectiva, solidaria y fuerte a favor del clima.
Lejos de ser aleatoria, la elección de Marruecos para el lanzamiento de tal iniciativa conjunta constituye una prueba de consideración hacia nuestro país, que viene a ser uno de los primeros países africanos en adoptar un plan nacional eficiente en el ámbito de las energías renovables.
Fiel a su opción solidaria, Marruecos no escatimará esfuerzo alguno en hacer escuchar la voz y las preocupaciones del continente africano y de los pequeños Estados insulares en desarrollo, en la medida en que son los más vulnerables ante los efectos del cambio climático.    
 
Señor Presidente,
Señoras y Señores,
La Organización de las Naciones Unidas, que celebra su septuagésimo aniversario, ha alcanzado el estado de madurez, sensatez y responsabilidad. Estos mismos principios y valores han de regir su labor para resolver los conflictos regionales, sin por ello constituir un motivo de desestabilización de los Estados que contribuyen a la acción y cooperación multilateral.
Por ello, Marruecos rechazará toda aventura irresponsable en torno al diferendo regional sobre el Sahara marroquí.
Numerosas potencias internacionales son plenamente conscientes de que las concepciones irrealistas elaboradas dentro de los despachos, así como las propuestas engañosas, no pueden sino constituir un peligro para la situación en la región.
Confiamos en que la ONU proseguirá sus esfuerzos a fin de hallar soluciones pacíficas a los conflictos, dentro del respeto de la soberanía e integridad territorial de los Estados, a fin de realizar las aspiraciones de todos los pueblos de vivir en paz, seguridad y estabilidad.
El saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias, sean con vosotros."