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Discursos Reales

SM el Rey, Emir de los Creyentes, dirige un mensaje a los peregrinos marroquíes

Su Majestad el Rey Mohammed VI, Emir de los Creyentes, ha dirigido un mensaje a los peregrinos marroquíes para este año 1435 de la hégira, y cuyo primer grupo salió hoy del Reino hacia los Lugares Santos del Islam.

He aquí el texto íntegro del mensaje real cuya lectura ha sido dada por el ministro de Habices y Asuntos Islámicos, Ahmed Taoufiq.

"Loor a Dios,  la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros

Nuestros venturosos peregrinos,

El saludo, la bendición de Dios el altísimo y sus gracias, sean con vosotros

En Nuestra calidad de Emir de los Creyentes, Protector de la Comunidad de musulmanes y de la Religión, y siguiendo la laudable tradición de siempre, os dirigimos este Mensaje Real, cuando el primer grupo de nuestros venturosos peregrinos se prepara para salir hacia los Lugares Santos, rodeado con los divinos cuidados. Nuestra Majestad que siempre ensalza lo que Dios ha protegido, rodea con toda su solicitud el cumplimiento de las prescripciones y obligaciones religiosas, encabezadas por el cumplimiento de la peregrinación, uno de los cinco pilares del Islam, facilitando la tarea a aquellas personas a las que Dios ha brindado tal posibilidad, en el seno de la seguridad, fe y tranquilidad.

Con esta finalidad, seguimos constantemente y con interés, la preparación de la temporada de peregrinaje anual, proporcionando Nuestras Orientaciones Reales al Ministerio de habices y asuntos islámicos, a fin de tomar las mejores disposiciones para que todos nuestros fieles súbditos puedan realizar las ritos de la peregrinación en las mejores condiciones, incluyendo la organización de su estancia en los dos Lugares Santos, siguiendo de cerca todas las etapas de su viaje, amén de proporcionarles las necesarias orientaciones religiosas e instruirles acerca de lo que prevé la religión en cuanto a comportamientos que deben ser guardados en el cumplimiento de este gran pilar del Islam, acerca del cual dijo el Profeta, la oración y el saludo sean sobre Él: “ La peregrinación bien cumplida no tiene más recompensa que la gloria”.

Esto mismo es lo que nos lleva, ¡oh peregrinos! a evocar aquí con vosotros cuantas condiciones requiere la presente situación como elevados consejos y orientaciones. Efectivamente, el cumplimiento de este deber necesita de vosotros el buen conocimiento de sus normas y la preparación psicológica para poder cumplirlas, con todas sus tradiciones y conductas, ataviándose principalmente de la mejor educación, del buen trato y de la tolerancia y desecho de los asuntos pueriles. Asimismo, habéis de ejercitaros a fin de libraros del egoísmo y de los deseos efímeros, centrándose en la sincera adoración de Dios, compitiendo en el cumplimiento de la adoración y teniendo la permanente dedicación al engrandecimiento de Dios y al ruego de su perdón, obedeciendo las divinas palabras que dicen: "La peregrinación tiene lugar en meses determinados. Quien se imponga la peregrinación, no galanteará, ni pecará, ni discutirá en la peregrinación. El bien que hagáis, Dios lo sabrá. ¡Tomad un viático! Ciertamente el mejor viático es la piedad". En este contexto, sabemos que habéis recibido de nuestros ejemplares alfaquíes y de nuestros sabios, hombres y mujeres, bajo la supervisión del Ministerio de habices y asuntos islámicos, las orientaciones religiosas necesarias y las normas que hay que seguir en este ámbito. Por lo tanto, habéis de estar, que Dios os proteja, a la altura requerida de vosotros, para llenar vuestros momentos con las invocaciones de Dios y las oraciones obligatorias, amén de aquellas otras que son facultativas, con el fin de ganar en esta gran temporada religiosa los mayores premios y purifiquéis vuestras almas, ya que el Profeta, sobre Él sea el saludo, dijo: "Aquél que cumpla la peregrinación y no se entregue a la lujuria o a la maldad, estará libre de todo pecado como un recién nacido."

Nuestros venturosos peregrinos,

Dios ha instaurado la peregrinación obligatoria en consideración de que la misma agrupa todas las formas de adoración; por una parte, viene a materializar el hecho de dirigirse a Dios para reconocer su unicidad, agradecerle todas sus gracias, pedirle el perdón por los pecados cometidos así como declarando el arrepentimiento recomendado por cuantas faltas hayan sido cometidas. Además de esto, los musulmanes que proceden de las distintas latitudes del globo logran encontrarse en el seno del Islam, dentro de un mismo lugar, para conocerse, reforzar los vínculos de solidaridad y cooperación, así como para renovar los lazos de unidad y fraternidad entre sí. Todo ello requiere superar las diferencias, el extremismo y la exclusión. Dios ha hecho de este momento una manifestación de la igualdad absoluta entre los musulmanes, dado que en ella se desprenden de toda prenda cosida, rechazando cualquier forma de rango o distinción, cualesquiera que fueran sus mundanas categorías, respondiendo de este modo a la llamada del Todopoderoso de celebrar esta temporada con todo cuanto significa y simboliza. Ha dicho Dios el altísimo: "¡Invita a la gente a hacer la peregrinación! Llegarán hasta ti a pie, sobre cualquier montura, a través de cualquier garganta profunda, para atestiguar los beneficios que tienen, para invocar el nombre de Dios en unos días señalados".

En este sentido, queremos recordaros el deber que os incumbe de representar a vuestro país, Marruecos, en esta pródiga temporada religiosa, valiéndoos de la ancestral identidad cultural que caracteriza vuestro país y su genuina civilización islámica, además de su aferramiento a los valores sagrados de unidad religiosa y doctrinal -fundados en el término medio y la moderación-, la unidad nacional e integridad territorial, así como el apego a la monarquía constitucional, sin olvidar la renovada movilización bajo la dirección de vuestro Trono para defender con lealtad y sinceridad la sólida pleitesía que os une a vuestro Rey que vela por vuestra unidad, seguridad y estabilidad.     

Nuestros virtuosos peregrinos,

Ninguno de vosotros ignora que la temporada de peregrinación a los dos Santos Lugares requiere un pleno respeto de las medidas de organización tomadas por las autoridades competentes en el Reino de Arabia Saudí hermano, bajo la dirección de Nuestro Honorable Hermano, el Servidor de los dos Santos Lugares, el Rey Abdullah Ben Abdelaziz, Dios lo guarde, con el fin de garantizar la seguridad y disciplina total. Todo ello, con el objetivo de facilitar a los huéspedes de Dios Misericordioso y permitirles gozar de las condiciones de reposo y sosiego, para poder cumplir sus ritos de peregrinación en el seno de una perfecta organización. En este sentido, estáis llamados a respetar ejemplarmente estas medidas así como las disposiciones establecidas al respecto por Nuestro ministro de Habices y asuntos islámicos, que constantemente obra por la mejora de las condiciones requeridas en estos momentos, adoptando los medios eficientes para vuestra comodidad tanto en lo relativo al transporte y estancia, como con respecto a la atención médica y al debido seguimiento administrativo. Con esta ocasión, queremos poner de relieve, en aplicación de Nuestras Altas Instrucciones Reales, los esfuerzos desplegados por dicho ministro así como por sus colaboradores en la administración encargada de la temporada de peregrinación.

Cumpliréis, Dios mediante, los ritos de la peregrinación conforme a las etapas y calendario establecidos. Así pues, procurad, Dios os guarde, que su sentido colme vuestra fe, reflexionando en torno a sus propósitos y sacando lecciones de su significado, especialmente en el momento de la parada de Arafat, considerado como el día de la gran peregrinación, en el que fueron reveladas las siguientes palabras de Dios: “Hoy os he completado vuestra religión, he culminado mi bendición sobre vosotros y os he escogido el Islam como religión». De igual modo, veréis cumplido vuestro más anhelado deseo de visitar, en la Medina, la Sagrada tumba de Nuestro Profeta, para saludar al Profeta de la misericordia, nuestro Elegido Abuelo, el saludo y la oración sean sobre Él, el último Enviado con el que Dios ha concluido la religión que ha escogido para la humanidad. Por ello, hizo de Él el sello de los enviados y profetas.

 Esta visita tiene sus propios rituales, plegarias e invocaciones espirituales. Al formular las plegarias por vuestras personas y vuestros allegados en este imponente lugar y en otros tantos donde las invocaciones son respondidas, no olvidéis de implorar por vuestro Rey, que vela por vuestra seguridad, integridad territorial y estabilidad, para guiar Nuestros pasos y cumplir Nuestro objetivo de impulsar los asuntos de nuestro país,  salvaguardar su unidad y perennizar su progreso y desarrollo. Asimismo, Rogad a Dios que Nos dé satisfacción en Nuestro querido Príncipe Heredero, Su Alteza Real el Príncipe Mulay al Hassan así como en los demás miembros de Nuestra Augusta Familia Jerifiana, colmando de misericordia y satisfacción a Nuestros Venerados Abuelo y Padre, Su Majestad el Rey Mohammed V y Su Majestad el Rey Hassan II, Dios tenga a ambos en su Santa Gloria.

Finalmente, rogamos a Dios el Altísimo para que la peregrinación  de todos vosotros, hombres y mujeres, sea aceptada, vuestros intentos agradecidos y vuestros esfuerzos pródigamente premiados. Dios acepte vuestros ritos, realice vuestros ruegos, os aporte la felicidad y os facilite el regreso a vuestros países en las mejores condiciones. Dios es Omnipotente, y responde a los ruegos.

El Saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias sean con vosotros".

MAP 17/09/2014