13 °C Clear sky Rabat

Discursos Reales

SM el Rey envía un mensaje a los participantes en la II edición del foro parlamentario sobre la justicia social

SM el Rey Mohammed VI envió un mensaje a los participantes en la II edición del foro parlamentario sobre la justicia social, que fue inaugurado hoy lunes en Rabat.

He aquí el texto del mensaje real, cuya lectura fue dada por el presidente de la Cámara de Consejeros, Hakim Benchamach:

"Loor a Dios, la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros,

Señoras y Señores,

Nos complace dirigirnos a todos los participantes en la 2ª edición del Foro parlamentario de la justicia social, organizado por la Cámara de consejeros, que se ha convertido en una cita anual regular que permite profundizar la reflexión en torno a las cuestiones de la justicia social y contribuir de manera concreta a la realización de los objetivos y finalidades que se esperan de la celebración de esta jornada mundial.

A este respecto, apreciamos el tema de la institucionalización del diálogo social, que habéis escogido, en consideración de que representa una premisa fundamental para el desarrollo sostenible y la justicia social, dado que el diálogo social constituye una de las bases importantes del concepto del trabajo decente, tal y como ha sido establecido por la Organización Internacional del Trabajo.

De igual modo, valoramos el que hayáis considerado reflexionar sobre un tema que viene a ser una extensión lógica de los resultados de la labor vuestra que ha podido dar lugar a la Declaración de Rabat para la justicia social, una declaración integrada por la Unión parlamentaria internacional en sus textos de referencia para el período que se extiende desde el año 2017 hasta finales de 2021.

Señoras y Señores,

Desde Nuestra accesión al Trono de Nuestros gloriosos antepasados, no cesamos de exhortar a las distintas partes que conforman las relaciones laborales, a adoptar e institucionalizar el diálogo social, en tanto que principio y metodología, dado que constituye una opción estratégica de nuestro país, que desde la Constitución de 1962 asume el carácter social del sistema monárquico constitucional.

Así pues, Hemos obrado por afianzar y desarrollar los logros del diálogo social alcanzados durante el reinado de Nuestro llorado Padre, Su Majestad el Rey Hassan II, Dios le tenga en su Misericordia, cuyo Discurso Real del 16 de mayo de 1995, fijó el marco, la filosofía y los objetivos del diálogo social, insistiendo sobre la importancia que reviste la permanente concertación entre los socios económicos y sociales, a fin de poder realizar una verdadera cooperación que englobe todas las empresas y sindicatos obreros.

Por otra parte, la decisión de instalar el Consejo económico y social, previsto por la Constitución de 1996, fue una de las decisiones estratégicas que adoptamos. En el mismo contexto, y en repetidas ocasiones, invitamos a los sucesivos gobiernos a otorgar importancia a la cuestión de la concertación entre las partes sociales, adoptando enfoques adecuados para fundar y organizar las relaciones profesionales, velando por desarrollar mecanismos y modalidades de diálogo social.

A fin de poner en marcha esta orientación, y a la luz de Nuestras orientaciones, el legislador procedió a establecer un conjunto de leyes importantes que permitieron crear una serie de mecanismos de concertación, negociación, conciliación y resolución de conflictos; así como se crearon varios consejos y comisiones para poner en marcha el diálogo entre las partes del proceso de producción.

En este sentido, se ha podido reforzar el sistema nacional del diálogo social mediante los distintos instrumentos del diálogo y negociación colectiva, previstos por el Código del trabajo, así como por importantes documentos de referencia como puede ser la Carta social preparada por el Consejo económico, social y medioambiental, considerado también como un espacio para el diálogo entre las partes de las relaciones laborales.

Sin embargo, la eficiencia de los mecanismos del diálogo social no se pueden medir a través de su propia existencia y la regularidad de su acción, sino mediante los efectos concretos que genera, en lo que se refiere a la práctica digna, la realización de la paz social, el crecimiento económico y el desarrollo sostenible e integrador de los distintos sectores sociales, para así alcanzar el objetivo final consistente en la realización de la paz social.

Por ello, uno de los retos fundamentales que interesan a las distintas partes concernidas por el diálogo social radica en la manera de acceder a una nueva generación de sistemas de este diálogo.

Señoras y Señores,

No podemos dejar de recordar que la Constitución de nuestro país refleja totalmente nuestra ambición común de presentar respuestas realistas y eficaces a este reto práctico. Asimismo, numerosas disposiciones constitucionales ofrecen valiosas oportunidades que deben ser aprovechadas inteligentemente y de manera creativa por el legislador y las partes de las relaciones laborales y consejos de las entidades territoriales y de la sociedad civil, con el fin de conseguir una institucionalización avanzada del diálogo social; una institucionalización que ha de constituir uno de los componentes de nuestro modelo nacional de justicia social.

De modo particular, nos referimos a las funciones y papeles constitucionales de las organizaciones sindicales de asalariados y de las cámaras profesionales y organizaciones profesionales patronales, así como el compromiso positivo de los poderes públicos de obrar por estimular las negociaciones colectivas y la creación de instancias de concertación, a fin de integrar a los distintos actores sociales en la preparación, aplicación y valoración de las políticas públicas.

En este sentido, tampoco queremos dejar de mencionar el papel que desempeña la ley en la regulación de las relaciones laborales y las nuevas competencias que han sido atribuidas al Consejo Económico, Social y Medioambiental, así como los mecanismos participativos de diálogo y concertación creados en los consejos regionales y en las entidades territoriales, tales como la instancia consultiva creada en asociación con los actores económicos de la región y dedicada al estudio de las cuestiones regionales de carácter económico, conforme a lo establecido por la ley orgánica relativa a las regiones. 

El aprovechamiento óptimo de estas oportunidades, sin embargo, permanece supeditado a la presentación de respuestas pertinentes a una serie de cuestiones prácticas, como pueden ser: ¿Cómo se pueden aprovechar los logros y fracasos del actual sistema de diálogo social para la transición a un nuevo sistema? ¿Cómo se puede conseguir la complementariedad de papeles entre los diferentes mecanismos temáticos, sectoriales y territoriales del diálogo social? ¿Cómo se puede reforzar la capacidad anticipatoria de los dispositivos de mediación a través del diálogo social, en un contexto marcado por la aparición de nuevas modalidades de relaciones laborales, y de cuestiones recientes que superan los clásicos conflictos laborales, reforzando la legítima reivindicación social relativa al acceso a los derechos económicos y sociales, tanto en el ámbito nacional como territorial?

            Las respuestas a tales preguntas que, sin duda, constituirán una base para vuestra reflexión, han de tomar en consideración cuatro desafíos íntimamente relacionados con la construcción del modelo marroquí de justicia social. 

El primer desafío consiste en la institucionalización de mecanismos globales de un diálogo social, con un reglamento simplificado, una metodología clara, una organización regular de reuniones, una extensión territorial clara y con papeles complementarios. Igualmente, se ha de potenciar su capacidad anticipatoria, espíritu prospectivo y habilidad en la mediación, no sólo en las cuestiones clásicas de las relaciones laborales, sino también en todas aquellas relacionadas con el sistema laboral decente, en el amplio sentido del término. Ello requiere lógicamente reflexionar sobre las características del nuevo sistema de diálogo social, en tanto que instrumento de la democracia participativa y fundamento de la paz social. 

El segundo reto tiene que ver con la necesidad de ampliar los temas de diálogo social, a fin de abarcar nuevas cuestiones que figuran entre las principales preocupaciones de Nuestra Majestad y constituyen el centro de los compromisos constitucionales y de los acuerdos contraídos por nuestro país. Se trata de cuestiones como la igualdad efectiva, la lucha contra la discriminación de sexos en el ámbito laboral, la erradicación efectiva del trabajo infantil, amén de garantizar las condiciones del trabajo decente a personas con discapacidad y habilitar el sector informal con el fin de ampliar los ámbitos y oportunidades del acceso al empleo decente. 

El tercer reto reside en la necesidad de construir el nuevo sistema de diálogo social tomando en consideración las exigencias de la igualdad de género, el enfoque de los derechos humanos y los compromisos contraídos por nuestro país en el marco de los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo, sin olvidar las exigencias del desarrollo sostenible en su triple dimensión económica, social y medioambiental. En este sentido, el nuevo sistema de diálogo social ha de tener especialmente presentes los objetivos del desarrollo sostenible relativos a la lucha contra la pobreza, la realización de la igualdad de géneros, el afianzamiento del desarrollo económico constante, integrador y sostenible, el empleo pleno y productivo, ofreciendo las oportunidades de un trabajo decente a todos.   

Asimismo, se han de fructificar las valiosas contribuciones que la Organización Internacional del Trabajo ha aportado en el ámbito de la institucionalización del diálogo social, así como los principios orientativos de Naciones Unidas en relación con las operaciones comerciales y derechos humanos. 

El cuarto desafío consiste en la consideración de la institución del diálogo social como umbral fundamental para la realización de la justicia social y el desarrollo sostenible. 

La evocación de estas exigencias no sólo es necesaria para garantizar la cohesión metodológica e institucional del nuevo sistema del diálogo social, ya que se inscribe en el centro del camino que resueltamente ha emprendido nuestro país, con el fin de pasar a un modelo de desarrollo sostenible, equitativo y global, que realiza la justicia social y garantiza las condiciones de la vida digna, en tanto que pilares fundamentales para asentar las bases de una sociedad solidaria, tal y como estipula el Preámbulo de la Constitución del Reino de Marruecos. 

Señoras y Señores,  

Invitamos la Cámara de consejeros a continuar el proceso de construcción participativa del modelo marroquí de justicia social,  a través de la organización de debates, foros y concertaciones sectoriales y temáticas con el conjunto de los actores concernidos, aprovechando los resultados de estos trabajos para la preparación de las próximas sesiones de este foro parlamentario.

Finalmente, al formular votos por el éxito de los trabajos de este foro parlamentario de la justicia social, deseamos una agradable estancia en el Reino de Marruecos a las delegaciones parlamentarias y representantes de las organizaciones e instituciones internacionales así como a los expertos procedentes del extranjero. Que el pleno éxito os acompañe a todos.

Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh".