Las Fuerzas Armadas Reales (FAR) desempeñan un papel fundamental en el dispositivo nacional de lucha contra los incendios forestales, mediante la movilización de todos sus medios aéreos, en particular una flota de ocho aviones del tipo Canadair CL-415 pertenecientes a las FAR, además de 15 aviones del tipo Turbo Thrush y dos helicópteros de extinción de incendios EC225 Super Puma adscritos a la Gendarmería Real.
Estos esfuerzos se inscriben en el marco de un plan nacional proactivo de lucha contra los incendios forestales, puesto en marcha en estrecha coordinación entre los distintos intervinientes, en particular las unidades especializadas dependientes de las FAR, la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares, la Protección Civil, las autoridades locales, así como el Centro Nacional de Gestión de Riesgos Climáticos Forestales, la Agencia Nacional de Aguas y Bosques (ANEF) y la Dirección General de Meteorología.
Desde la 3ª Base Aérea de Kenitra, la flota de aviones Canadair se encarga de una parte importante de las operaciones de extinción aérea de incendios forestales, que se llevan a cabo según una clasificación nacional de cuatro niveles.
En el primer nivel, los equipos de intervención terrestre se encargan de controlar los incendios, mientras que el recurso a los medios de extinción aéreos, en particular a los aviones Canadair, se lleva a cabo en caso de incendios de segundo nivel. El tercer nivel requiere la movilización de las unidades aéreas de la Gendarmería Real, mientras que el cuarto prevé solicitar asistencia internacional con el fin de proteger vidas humanas, bienes y el patrimonio forestal.
En una declaración a la prensa, el teniente coronel Badr Bourassi, comandante del escuadrón de lucha contra incendios forestales de la 3ª Base Aérea de Kenitra, afirmó que la misión principal del escuadrón consiste en proteger los bosques, a la población y a los bienes, garantizando una intervención rápida y eficaz desde el momento en que se declare cualquier incendio, en el marco de una coordinación permanente con los distintos agentes, tanto a nivel central como sobre el terreno.
La eficacia de estas intervenciones se basa en la disponibilidad y la movilización permanente de las tripulaciones y el personal técnicos, así como en la perfecta coordinación entre los pilotos, los técnicos y el conjunto de los participantes, añadió, subrayando que la rapidez de la respuesta es un factor determinante para frenar la propagación de los incendios y reducir sus efectos.
El teniente coronel señaló asimismo que el escuadrón participa cada año en la campaña nacional de lucha contra los incendios forestales y que ya ha tomado parte en misiones en el extranjero en el marco de la cooperación con los países amigos, precisando que las palabras clave de la actuación del escuadrón son: disponibilidad, profesionalidad y servicio a la patria.
Por su parte, el comandante de a bordo Anas Bel-haj, piloto de un avión Canadair, destacó que esta aeronave anfibia especializada en la lucha contra los incendios forestales se distingue por su capacidad para recoger agua directamente del mar, de presas o de lagos, sin tener que regresar a un aeropuerto.
La operación de recogida de agua dura solo unos 12 segundos, lo que permite a la aeronave cargar más de 6 000 litros de agua antes de dirigirse directamente al foco del incendio para realizar el vertido y contribuir a limitar la propagación de las llamas, precisó, subrayando que esta aeronave ha sido diseñada para intervenir en condiciones difíciles y que sus características técnicas le permiten acceder a zonas montañosas y zonas forestales de difícil acceso por otros medios.
El comandante Bel-haj añadió que la tripulación está compuesta por dos pilotos que operan en perfecta coordinación, lo que garantiza el desarrollo de las distintas fases de la misión en las mejores condiciones de seguridad y eficacia, y afirmó que los aviones Canadair constituyen uno de los principales medios de intervención movilizados durante el verano por el Reino para proteger los bosques, los bienes y las vidas humanas.
En cuanto a los helicópteros «EC225 Super Puma» de la Gendarmería Real, la suboficial Fatima Zahra Afechkou explicó que estas aeronaves han sido equipadas con un moderno sistema de extinción de incendios, compuesto por un depósito instalado bajo el helicóptero, con una capacidad de unos 2 500 litros de agua o de producto retardante, y con la posibilidad de reabastecerse en tan solo 20 segundos desde un lago, una presa o cualquier otra fuente de agua situada cerca del foco del incendio.
Señaló que, gracias a este nuevo sistema, junto con la competencia de los pilotos de la Gendarmería Real y la coordinación con los equipos sobre el terreno y las autoridades locales, cada misión se lleva a cabo con el máximo grado de precisión y profesionalidad.
Por su parte, el suboficial Mohamed Diba, piloto de un avión Turbo Thrush, afirmó que esta aeronave se encuentra entre los aparatos especializados en la lucha contra los incendios forestales, con una capacidad de carga que oscila entre los 2.000 y los 2.500 litros y una autonomía de aproximadamente cuatro horas y media de vuelo, y señaló que las operaciones de lanzamiento de los productos destinados a la extinción de incendios se llevan a cabo en condiciones que combinan la rapidez de intervención con los requisitos de seguridad.
El suboficial subrayó, además, que todas las intervenciones se basan en una estrecha coordinación con el centro de mando, las autoridades locales y los equipos desplegados sobre el terreno, lo que contribuye a reforzar la eficacia de las operaciones, a limitar la propagación de las llamas y a lograr el control total del incendio.
Esta disponibilidad operativa se ve respaldada por un dispositivo de mantenimiento preventivo y periódico fuera de la temporada de incendios forestales, en el que las aeronaves se someten a revisiones exhaustivas que se prolongan durante varios meses y que incluyen la inspección y la puesta a punto de los distintos sistemas vitales, en particular los trenes de aterrizaje, los depósitos de agua y los motores, además de operaciones de mantenimiento diarias y periódicas destinadas a paliar los efectos de la salinidad del agua de mar y de los humos desprendidos por los incendios, con el fin de preservar la disponibilidad operativa de la flota durante todo el período de intervención.
Al referirse a la disponibilidad de la flota, el coronel mayor Rachid Akkaoui, comandante de la Base Aérea de Apoyo General de las Fuerzas Aéreas Reales, afirmó que «gracias a la experiencia adquirida en la realización de operaciones de gran mantenimiento de los aviones Canadair, la Base Aérea de Apoyo General de las Fuerzas Aéreas Reales está ahora en condiciones de volver a poner en servicio las aeronaves en pleno estado operativo, respetando estrictamente las normas más exigentes en materia de navegabilidad y seguridad de los vuelos».
Indicó que "esta capacidad, basada en competencias 100 % nacionales, permite reducir los períodos de inmovilización de las aeronaves, garantizar una mayor disponibilidad de la flota y reforzar la soberanía nacional en el ámbito del mantenimiento aeronáutico pesado".
Por su parte, la suboficial mayor Rahma Jomoua, técnica especializada en los sistemas aviónicos de los aviones Canadair, explicó que la gran revisión comprende, en particular, la rehabilitación de los equipos aviónicos y de las redes de cableado eléctrico, que figuran entre los principales sistemas utilizados para la navegación, las comunicaciones y el control.
Esta operación, precisó, incluye la inspección de los equipos electrónicos, la reparación o sustitución de los componentes defectuosos, así como la verificación de la integridad de las conexiones eléctricas de conformidad con las normas vigentes, subrayando que estos trabajos contribuyen a garantizar la fiabilidad de los sistemas electrónicos, mejorar las prestaciones de la aeronave y reforzar el nivel de seguridad durante la ejecución de las diferentes misiones aéreas.
Este dispositivo integrado, basado en la coordinación institucional, la disponibilidad operativa, la formación continua y un mantenimiento especializado, ilustra el compromiso de las Fuerzas Armadas Reales de contribuir eficazmente a la protección del patrimonio forestal y del medio ambiente, reforzar las capacidades del Reino para hacer frente a los incendios forestales con eficacia y rapidez, y limitar sus impactos sobre la población y los bienes.
En este contexto, el director general de la Agencia Nacional de Aguas y Bosques, Abderrahim Houmy, destacó la movilización por parte del Reino de importantes medios humanos y técnicos, que comprenden a más de 2.800 vigías y guardas forestales distribuidos por las diferentes regiones del Reino, encargados de las misiones de vigilancia y alerta precoz.
Houmy precisó que este dispositivo cuenta con el apoyo de una flota aérea compuesta por aviones de tipo "Canadair", dedicados a la extinción de incendios y al control de su propagación, cada uno de los cuales puede transportar seis toneladas de agua, además de helicópteros con una capacidad de dos toneladas y aviones de tipo Turbo Thrush, cuya capacidad varía entre una tonelada y media y tres toneladas.
El director general de la ANEF indicó igualmente que el dispositivo de intervención terrestre comprende un importante número de vehículos de primera intervención pertenecientes a la Agencia, junto con los camiones y equipos de la Protección Civil, las unidades especializadas de las Fuerzas Armadas Reales, la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares y las autoridades locales, todos ellos operando en el marco de un mando unificado y de una coordinación permanente.
(MAP: 03 Agosto 2026)